QUÉ ES LA COSMÉTICA “CLEAN”

En las últimas décadas se ha incrementado exponencialmente la preocupación, concientización y compromiso por los cuidados de la piel, de la salud y de la Tierra. Mientras en el planeta todo parece desmoronarse: el clima, el suelo, la biodiversidad, los bosques. También hay una creciente masa crítica de individuos, organismos y empresas que estamos trabajando juntos para marcar una diferencia positiva en el impacto de nuestras costumbres, consumos y modos de producción.

La cosmética, alineada a estos procesos de manera activa y como primer puente al mundo (al igual que la función de la piel). Se vió diversificada en numerosos nuevos términos que surgen de la necesidad de nombrar y organizar estas tendencias y corrientes innovadoras en el área.

Términos que vamos a desarrollar hoy en esta entrada para que podamos comprender junt@s de qué se tratan, cómo diferenciarlos y cómo elegir en base a estas categorías, ya sea para consumo propio o para perfilar los estándares de nuestra producción.


CATEGORÍAS EN COSMÉTICA NATURAL SEGÚN SUS CERTIFICACIONES


Como vimos en artículos anteriores, la definición de Cosmética Natural es amplia y con bordes poco definidos, no porque su intención o práctica lo sea, sino por la dificultad de delimitar “lo natural” en un mundo tan intervenido por el humano.

Para hacer una primera diferenciación, podemos reconocer dentro de este movimiento, las categorías que se centran

– En la composición toxicológica y ecológica de sus ingredientes

– En el modo de producción / distribución sustentables

-En el impacto que tiene hacia otras especies

Por lo tanto, podemos decir, que la Cosmética Natural necesariamente, contempla el análisis y cuidado de todos esos aspectos en general y sus categorías más específicas, responden al enfoque de alguno de esos puntos en particular, aunque integran también en mayor o menor medida, a todo el resto.


Hoy en día dentro de la Cosmética Natural podemos encontrar:


-Cosmética Cruelty Free

-Cosmética Vegan

-Cosmética Orgánica

-Cosmética Zero Waste

-Cosmética Slow

-y Cosmética Clean, la cual desarrollaremos en esta entrada.

Además existen entes reguladores que certifican que cada producto sea fiel a la categoría que pretende proclamarse. Como productores, debemos conocer, invertir y responder a dichas legislaciones para sumar valor, transparencia y seguridad a nuestras creaciones. Y como consumidores educarnos y aprender a leer etiquetas, corroborar ingredientes y utilizar el sentido común para realmente consumir productos saludables y de impacto positivo hacia nuestro planeta. Y no meros packagings verdes o nombres marketineros, que responden a una tendencia de mercado e intereses de venta, pero que lejos están de una producción realmente consciente.

Los organismos certificadores sirven como control de producción y garantía al consumidor para diferenciar un producto “supuestamente natural” de un auténtico producto natural o ecológico.

Las exigencias del sistema de referencias de control y certificación varía según cada entidad y país. Y va evolucionando en función de los avances científicos y de las modificaciones legislativas, pero a grandes rasgos se basa en la calidad, la imparcialidad mediante peritajes, el respeto al medio ambiente y el respeto hacia el consumidor.

Los aspectos que se contemplan son varios e integran principalmente:

-El producto acabado, atendiendo a los ingredientes y procedimientos utilizados.

-El porcentaje mínimo de ingredientes de origen natural y orgánico.

-El compromiso de los proveedores sobre las materias primas entregadas.

-La verificación del embalaje utilizado y el control del etiquetado.

-Transporte y almacenamiento de los ingredientes y de los productos acabados.

-Higiene y limpieza de las zonas de fabricación y de acondicionamiento.

-Gestión de la energía, las emisiones y los residuos (clasificación selectiva y reciclado)

-Evaluación del sistema de calidad global (trazabilidad) y del autocontrol.


COSMÉTICA CLEAN:

Como su nombre indica, la cosmética “clean” (limpia/clara) busca la mayor transparencia en su formulación y elaboración.

Si bien procura que todos sus ingredientes sean naturales y orgánicos y también añade activos basados en la biotecnología verde de eficacia probada. La ‘clean beauty’ se centra más en el minimalismo, es decir, en utilizar el menor número posible de ingredientes. Además para este tipo de cosmética, el foco está puesto en el perfil toxicológico y ecotoxicológico de los mismos. Por lo que no se centra tanto en el origen en sí, sino que procura esclarecer más el proceso y la composición.

Se trata de evitar principalmente parabenos, ftalatos, sulfatos, siloxanos, PEGs, los habituales antioxidantes BHT o BHA, filtros solares químicos, así como algunos colorantes y fragancias sintéticas. Todos estos son ingredientes descartados por datos toxicológicos, tanto de ellos mismos, como de impurezas presentes en los procesos de producción, que incluyen sustancias vinculadas con acciones de disrupción endocrina, alergenicidad, carcinogenicidad o ecotoxicidad, entre otros.

La cosmética clean se caracteriza además, por ser respetuosa con el medio ambiente. Ya que para elegir sus ingredientes recurre a fuentes renovables, lo que la convierte también en ecosostenible. A su vez, para llevar la etiqueta ‘clean’, debe ser cruelity free.

En este sentido, podremos entender clean beauty como el término que define a aquellos productos cosméticos de belleza y cuidado personal elaborados con ingredientes libres de tóxicos y respetuosos con la salud de los seres humanos, animales y con el entorno natural. Independientemente del origen natural o sintético de los ingredientes en cuestión. Y es que como siempre les recuerdo, que un ingrediente sea natural, no implica que no pueda resultar tóxico para nuestro organismo, ni tampoco garantiza que haya sido extraído y procesado bajo criterios de sostenibilidad medioambiental.

RECOMENDACIONES PARA SELECCIONAR COSMÉTICOS CLEAN:


La única forma de tomar decisiones más responsables con nuestra salud y con el planeta es estar informados. Por ello te dejo una lista de recomendaciones para que puedas asegurarte que tus productos son verdaderamente “Clean”:

  1. Revisar la lista de ingredientes y composición de tus productos. Asegurándote de que no incorporen ingredientes tóxicos, en cualquiera de sus diferentes formas y nomenclaturas.

  2. Elegir productos libres de fragancias sintéticas y tintes. Los productos de belleza y cuidado personal sin fragancias ni tintes son más respetuosos con el medio ambiente. Además, también son menos proclives a provocar irritaciones o reacciones alérgicas.

  3. Optar siempre que podamos por productos con packaging sostenible. Cuantos menos materiales se empleen para comercializar el producto y más ecológicos sean estos, mejor.

  4. Dar prioridad a aquellos productos con composiciones sencillas, a partir de pocos ingredientes, mejor si son de origen natural y obtenidos de manera sostenible.

Los productos con menos ingredientes en su composición suelen ser más sostenibles para el medio ambiente, ya que requieren un procesamiento menor.

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